El peligro de las sociedades mercantiles creadas por músicos
2 febrero 2012
Se acabaron las compañías de discos, las editoriales, los managers y las entidades de gestión. “Me monto una cooperativa y yo me lo guiso y yo me lo como”. Esta versión, moderna de Juan Palomo, adecuada a la crisis generalizada y a la que, concretamente, vive el sector de la música y su industria es, según muchos músicos, su única tabla de salvación.
Crear sociedades es, según la experiencia recogida durante años entre muchos músicos, uno de los peligros más importantes con los que se pueden encontrar durante su vida profesional. Esa experiencia cuenta como, al final, las sociedades terminan sirviendo, por pura necesidad, para ‘comer’ de los impuestos y, lo que es peor, de los Seguros Sociales.
Continuamente se puede leer como los jóvenes músicos, empujados por el entusiasmo propio de los que comienzan y por el signo de estos tiempos en los que ya no parecen ser útiles ni compañías de discos,; ni editoriales; ni managers; ni entidades que gestionen los derechos de autor, se deciden, como Juan Palomo, a crear una mercantil, comúnmente, una cooperativa o una asociación cultural.
COOPERATIVAS Y ASOCIACIONES CULTURALES, LAS MÁS PELIGROSAS
El grupo asturiano Felpeyu tuvo un accidente en 2006. La furgoneta en la que viajaban para ir a tocar a en Girona volcó falleciendo dos de sus componentes. La empresa que les contrataba era su propia asociación cultural que, como otras veces, no les había dado de alta en la Seguridad Social. Los familiares de los fallecidos no cobraron indemnización y los que sobrevivieron se libraron de una buena gracias al espíritu conciliador de la viuda y de la madre de los desaparecidos.
Las cooperativas y las asociaciones culturales son las más apetecidas debido ar las ayudas y exenciones impositivas aparentes pero, en si mismas, son mucho más complejas debido a su estructura y a sus obligaciones contributivas, que son mayores.
Grabar, producir, promover, tocar, todo ello se puede hacer desde hace unos años, sin ninguno de estos peligros desde cooperativas especializadas que trabajan para los músicos. Sólo operan en tres CCAA pero es cuestión de tiempo que lleguen a muchas más.